Caribe Mexicano
Fuerte de San Felipe Bacalar

Fuerte de

San Felipe de Bacalar


El Fuerte de San Felipe Bacalar se empezó a construir en 1733, bajo la supervisión del capitán Alonso de Figueroa y Silva, quien fue su primer comandante, en respuesta a los ataques de piratas y a las incursiones de cortadores ilegales del palo de tinte, de gran demanda internacional en esa época, cuando Quintana Roo era parte de la provincia de Yucatán.

La primera etapa de su construcción comprendía: una planta en forma de estrella de cuatro puntas romboidales; cuatro baluartes denominados San Arturo, San Joaquín, Santa Ana y Santa María; una edificación rectangular (el Caballero Alto), en ese momento la más elevada del inmueble, que recibió el nombre de Jesús María, equipada con capilla, almacén de pólvora, almacén de víveres, sala del comandante, alojamiento de la tropa y sala de armas.

Desde esta ciudadela partían expediciones hacia lo que hoy es el país de Belice, en persecución de ingleses cortadores del palo de tinte. Sin embargo, de 1733 a 1745 el gobierno de Yucatán no se preocupó por mantener en condiciones aceptables esta fortaleza, y sólo por Orden Real del 1 de junio de 1745, el gobernador de la provincia, Antonio Benavides, recorrió el tramo de Chunhuhub a Bacalar y en sus reportes a la Corona puntualizó la necesidad de consolidar este reducto, frente al peligro que representaba de que los ingleses asentados en lo que ahora es Belice llegasen a apoderarse de Bacalar.

Con el tiempo, se le fueron agregando al Fuerte un foso con su puente levadizo, terraplenes para los baluartes, se mejoraron los parapetos, se incrementó el número de cañones y de la guardia; así también, se mejoraron y aumentaron las instalaciones del Caballero Alto, se elevaron las cortinas del fortín y se construyeron nuevas garitas. Desde sus atalayas, se puede apreciar la extensión lagunar que los vigías abarcaban.

El 21 de marzo de 1901, tropas federales al mando del general José María de la Vega ocuparon Bacalar, pero la villa estaba prácticamente despoblada. Con el decreto que instauró el Territorio Federal de Quintana Roo, el 24 de noviembre de 1902, Bacalar se convirtió en cabecera de la Subprefectura Sur, a la que pertenecían, entre otras comunidades, Payo Obispo, Xcalak, Ramonal e Icaiché.

Esta circunstancia permitió que Bacalar se repoblara, hasta ser actualmente un notable centro cultural, con su Casa de la Cultura, su Casa Internacional del Escritor y su Centro Regional de Educación Normal “Javier Rojo Gómez”; estas dos últimas instituciones con amplios y eficientes edificios módulos a la orilla de la Laguna de los Siete Colores.
También se ha destacado como foco de turismo ecológico. Con el rescate de su Centro Histórico, se suma el atractivo cultural a los dones naturales de Bacalar.

El Fuerte de San Felipe se convirtió en Museo de Historia local el 23 de marzo de 1983. Veinte años después, fue necesario emprender obras de remodelación y remozamiento que incorporaron los adelantos tecnológicos a su función museográfica y que actualizaron la información según los datos acumulados en ese lapso de tiempo; así como para mantener su funcionalidad.

Así, ahora el Museo del Fuerte de San Felipe cuenta con sonido ambiental y seis pantallas de vídeo donde se proyectan recreaciones de la Cinta y ataques piratas acontecidos en Bacalar. Igualmente, dado que la navegación es un factor decisivo en la historia.

De igual forma se evocan en este Museo los diversos acontecimientos comprendidos en la etapa histórica denominada Conquista, que en Quintana Roo se significó por la integración de Gonzalo Guerrero a la cultura maya, hasta el grado de casarse formalmente con una mujer noble de Chactemal, iniciar el mestizaje legítimo y morir en defensa de sus nuevos valores, luchando contra las huestes de Pedro de Alvarado.

Con relación a Bacalar, se consigna en esta sección del Museo que, en 1526, apenas 5 años después de consumada la conquista de Tenochtitlan, el capitán Francisco de Montejo obtiene autorización del emperador Carlos V para colonizar las tierras de Yucatán; pero el espíritu de resistencia de los mayas prolonga por 20 años el comienzo de esta empresa.
Así, después de numerosos episodios históricos, en 1544, todavía dentro de un ambiente hostil, se funda sobre escombros y cadáveres la Villa de Salamanca de Bacalar.