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Santuario del manati

Santuario del Manatí


Esta historia comienza como tantas otras en nuestro país (y en nuestro mundo): una especie que hace siglos o milenios era abundante fue implacablemente diezmada debido a la cacería, la contaminación y la destrucción de su hábitat, hasta que llego al borde la extinción….El final de la historia todavía no la conoces. Nos referimos al manatí antillano (Trichechus manatus), el mismo que los hombres de Hernán Cortes confundieron con sirenas.

Como las demás especies del orden de los sirenios, este manatí es un gran mamífero marino herbívoro, cuyo hábitat original abarcaba desde florida hasta Brasil. Llega a vivir 60 años. Los ejemplares adultos pesan normalmente entre 500 y 600 kilogramos y miden hasta 3 metros de largo. En vez de brazos y piernas, este tranquilo animal tiene dos aletas anteriores y una cola en forma de paleta redondeada que le sirve para impulsarse. Sus labios tienen mucha movilidad, dado que con ellos arranca la hierba acuática con que se alimenta.

Aunque carece de depredadores naturales, tiene un grave problema para subsistir como especie: su reproducción es muy lenta. El periodo de gestación del manatí es de trece a catorce meses y en cada parto solo nace una cría. Las hembras se vuelven a aparear hasta tres años después de parir. En 1996, el gobierno del estado de Quintana Roo estableció el llamado “Santuario del Manatí”, área protegida de 281.000 hectáreas que abarca el rió Hondo, la Bahía de Chetumal y la Laguna Guerrero.

Desde entonces, distintos organismos gubernamentales, además de centros de estudios superiores, instituciones privadas y organizaciones conservacionistas han sumado esfuerzos  para ayudar a sostener este santuario. Se estima que los doscientos manatíes que habitan en el estado de Quintana Roo, unos ochenta o noventa residen en el santuario (el cual, por cierto, es también hogar de otras especies amenazadas como el cocodrilo de pantano, la tortuga de río y el jaguar). Si este santuario logra crear un espacio donde las redes de los pescadores y las propelas de las embarcaciones no cobren la vida de los manatíes, donde se preserven los manglares y demás espacios naturales que dan su alimento a estos mamíferos y donde no haya mas contaminación, entonces veremos una historia de conservación con un final feliz.

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